




El día martes 22 de abril de 2003 en el auditorio Ameghino de la Sociedad Científica Argentina se presentó el documento:
“Ideas para una Nueva Argentina”
- Aportes al debate nacional -
Gustavo Alvarez - Coordinador Grupo Ideas para la Argentina
Este blog es de un jóven argentino como tantos otros que desea que la Argentina pueda empezar a tomar el rumbo que se merece y que podamos empezar a recuperar el valor a la palabra. Para esto me remito a este saludo INCA: "AMA SUA; AMA LULA; AMA KELA; NO ROBES, NO MIENTAS, NO SEAS HOLGAZÁN".





El día martes 22 de abril de 2003 en el auditorio Ameghino de la Sociedad Científica Argentina se presentó el documento:
“Ideas para una Nueva Argentina”
- Aportes al debate nacional -
Gustavo Alvarez - Coordinador Grupo Ideas para la Argentina
A casi veinte años de democracia ininterrumpida, algunos jóvenes, percibimos que la preocupante situación del país, de manera constante y creciente está demandando renovación, cambio y transparencia de la dirigencia política.
Esta amplia tarea que el destino nos depara, demostrará que nosotros somos capaces de sacar adelante una Argentina con el alma limpia.
La "voluntad" y la "valentía" es lo que nos sobra para impulsar cambios radicales en la vida nacional buscando la felicidad de todos en una sociedad justa.
El hartazgo ha llegado a nuestras vidas, ya que durante tanto tiempo tuvimos que convivir con el manoseo de los derechos que como pueblo nos corresponden. El poder ha sido utilizado como un arma en manos de un franco tirador que tuvo como mira los intereses generales. Esta gran irresponsabilidad condujo al dique de los olvidos a las necesidades comunes de un ciudadano; es decir que hay que rehabilitar la vigencia del bien general.
Es inminente reflexionar y poder transmitir a los casi nueve millones y medio de jóvenes[i]de nuestro país que lo que debemos hacer es reconstruir nuestra patria.
Cuando el joven debe dar sus primeros pasos hacia la construcción de su destino, no debe permitir ser presa de la adversidad por que ella destruye a la voluntad y así es difícil alcanzar los fines que uno se propone. Esta gran virtud, la voluntad, yace en nuestro interior y es necesario que la encontremos y la saquemos a
La juventud actualmente esta viviendo una época con neblina en la que la visión de futuro se pierde; ese futuro, esa ilusión, que uno de chico y de adolescente alimenta con proyectos, ideas, y sueños, es lo que se desvanece ante tan cruda realidad. A la niñez, a la juventud; es decir, a la etapa “de siembra”, la relativizaron junto a nuestros sueños, con diátribas e impertinencias políticas. Los sueños no parecen ser más que meras utopías. Es un problema y tiene que ser tratado como tal, desmerecer la relevancia que posee es subestimar la generación que optimizará el futuro Nacional.
Creemos que éste problema se debe a varios factores que actúan cualquiera sea el ámbito social o actividad. Puede ser por falta de consejos y apoyo familiar, por no tener la oportunidad de acceder a la educación o, por sobre todas las cosas, la influencia del proceso histórico a lo largo del siglo XX. Este período desembocó, a partir de los noventa, en una situación en la que se combinaron la inestabilidad económica de políticas de ajustes sucesivos por un lado y, por el otro, altos niveles de corrupción en la política y promesas no cumplidas.
Mientras ese proceso se desarrollaba consecuentemente otros también lo hacían, uno de ellos fue la crisis de representación; la demagogia desencadenó un fenómeno peligroso, el descreimiento y el escepticismo; éste proceso culminó en una búsqueda de salidas individuales con un gran aumento de frustración. Este país que tanto amamos nos deja desamparados, desprotegidos, vulnerables, envueltos en una situación de incertidumbre, miedo y resignación a toda posibilidad de ser protagonistas en las decisiones que afectan nuestras oportunidades de inserción cultural, social, política, económica, en suma, de nuestro proyecto individual. Es doloroso no poder ser lo que se quiere y esto no ocurre solamente en la juventud, sino también en los que transitan las diferentes etapas de la vida.
La auténtica falta de identidad, vista como la búsqueda frustrada en este escenario tan alarmante, desemboca en escoger las soluciones que quizás no sean las mejores; como en algunos casos, por ejemplo, el desarraigo[ii] buscando un lugar mejor en el mundo. Y sólo considerando éste ejemplo vemos que hoy nuestro bello país se está convirtiéndo en tierra de éxodos.
Sería muy injusto pedirles a aquellos que tienen la necesidad de irse por el factor material que se queden, ya que no podrán por el momento ni trabajar, ni aportar a la reconstrucción del país. Pero a los que por el momento puedan seguir estudiando, y poseen algún medio de subsistencia mediante un trabajo, pedimos que reflexionen y que nos pongamos a trabajar para engrandecer a éste pueblo, y logremos que en el mañana más pronto posible, nuestros hermanos exiliados puedan retornar a sus hogares.
Lamentablemente el joven perdió el interés en imponerse metas y está perdido dentro de la realidad social. En estos tiempos es muy difícil ser joven, y sobre todo se complica la formación del yo, el encuentro de uno mismo; ese encuentro interno realmente importante que define el qué quiere hacer uno en la vida y dónde lo necesita el mundo, se perdió totalmente o parece que es así. Son pocos los jóvenes que han podido lograr conducir su vida a partir de sí mismos, por sí mismos, y a configurarla como un desarrollo abierto para lograr una cierta independencia de los estado de ánimo para con los problemas cotidianos.
No es de nuestro interés reflejar pesimismo, negatividad, y no queremos ser partidarios de la idea de que esa neblina que nos atormenta no se desvanezca con el correr del tiempo. Ese tiempo que viaja a la velocidad de la luz y que en un abrir y cerrar de ojos sentimos que se pasó la vida, obliga a que no dejemos para mañana lo que podemos hacer hoy.
Es hoy y ahora que debemos hacernos, esforzarnos y sacrificarnos. No sólo porque la lógica de la competitividad lo impone, sino para adquirir la herramienta del saber, única herramienta que nos ayudará a cambiar el rumbo, de lograr una época soleada y poder conformar una sana competencia que sirva al estímulo de la creatividad, premiando la excelencia de quienes sobresalen de la media.
Necesitamos erradicar el concepto de competencia salvaje que hoy nos atormenta día a día y que nos hace cada vez más crueles entre nosotros. Ésta competencia sólo logra eliminar puestos de trabajos y reducir niveles de vida, que contribuye a fomentar la exclusión social, devalúa la cooperación, reduce todo el proceso de desarrollo de las condiciones positivas de los hombres y de la sociedad a las percepciones, motivaciones y comportamientos del hombre económico al hombre competitivo.
Hoy vivimos en una democracia formal, regida por esa competitividad, que a estas alturas no pertenece únicamente al mercado, sino que alcanza a todas las esferas y se especializa en destrozar al menos apto y en cultivar el empobrecimiento cultural, ético, moral y solidario.
En Argentina la competencia constante es negativa y excluyente lo podemos ver, simple y claramente, en la Educación y la incidencia directa de ella en
Debemos lograr el acceso de todos los jóvenes argentinos al saber, y luego dependerá de destacarse por sus condiciones, perseverancia, aptitudes y voluntad. Habrá competencia, pero será una competencia leal en la cual todos parten de una misma largada.
Ante el malestar difuso y la gran incertidumbre reinante, es necesario ser partícipes en la generación de un nuevo porvenir. Tenemos que ser cómplices de la disolución de la comunidad heterogénea en la que vivimos, de la estandarización de pautas culturales denominadas “macdonaldización”[iii], de la apatía reinante en la mayoría de los jóvenes para recuperar los valores perdidos y la identidad nacional.
Debemos tener bien en claro que clase de futuro queremos, si queremos recuperar nuestras instituciones tradicionales de socialización como la familia, la escuela, la iglesia, el estado, o un futuro dotado por ciudadanos consumidores denominados “Mass-media”. Estamos seguros que, éste último, no es el futuro que la mayoría anhelamos.
Los dirigentes, de fines del siglo pasado que siguen influyendo en las decisiones de gobierno, han destruido el presente y pretenden destruirnos el futuro. Así, la sociedad perdió el sentimiento de representación. Es deber nuestro reconstruirlo y poder revertir dicho sentimiento hacia los dirigentes y, a la vez, aprovechar al máximo las ganas de participar, en una buena causa, que tiene la sociedad.
Debemos comprender que el talento y la honradez promocionan a los hombres, sobre todo a los de actuación pública, y que el mundo cuando desea triunfar debe ser gobernado solamente por las ideas.
Tenemos que derribar la creencia que fuimos construyendo a partir de la ineptitud de ciertos equipos de gobierno, de que es inalcanzable una sociedad justa, que la democracia civil y política puedan articularse y de que la Constitución sea respetada.
Mediante una obligación moral volvamos a repensar nuestro futuro respondiendonos a nosotros mismos; respondernos con una democracia justa e integral en serio. Con nuestro trabajo diario, unión y sacrificio, sintiendo nuestra condición de ciudadanos con fuerza de convicción y lucidez para formar una opinión pública joven, vigilante y exigente. Así lograremos impulsar las ideas renovadoras para la evolución del futuro de la sociedad en su conjunto.
De ésta manera conseguiremos vivir en una sociedad con jóvenes que serán en ese futuro, ya hombres dinámicos, estadistas de mente clara, con sentido nacional y altura moral, que se empeñarán en hacer realidad la democracia política y social.
Cuando los tiempos difíciles destruyen nuestros sueños, no debemos acobardarnos resignados, dejándonos destruir por
Comencemos a dar los primeros pasos en el camino hacia el triunfo, la fe y Dios para quién lo tenga, nos acompañará en cada uno de los intentos.
Es simple y tenemos tres opciones ante éste borroso futuro: primero, quedarnos en el mismo sitio donde estamos, sin mover un dedo para hacer algo, esperando que algún milagro suceda; segundo, huir para quién ya no puede subsistir en esta tierra y, la tercer opción es empezar a recorrer un nuevo camino y buscar la mejor salida para los conflictos que estamos viviendo.
Nadie sabe de lo que es capaz si no se enfrenta a las adversidades que le salen al paso. Nada ganaremos si decidimos huir, escondernos o resignarnos, los problemas siempre acabarán alcanzándonos. A medida que vayamos avanzando notaremos cambios que nos llenarán de esperanzas y optimismo.
Lo importante, no es tener un saber extenso, sino la capacidad de comprender la estructura y las posibilidades de cada situación y de aprovecharlas en la acción.
Con paciencia, poco a poco notaremos cómo la oscuridad que nos rodea comenzará a debilitarse y la luz se fortalecerá.
La oscuridad dura lo suficiente para fortalecer nuestro espíritu, no para debilitarlo. Atrás debemos dejar nuestras angustias, desalientos, dolor y abatimiento. Atrás deben quedar las cadenas de nuestra “esclavitud emocional”.
Es en ésta etapa, en la juvenil, debemos capacitarnos para tener las condiciones suficientes como para adquirir orientaciones válidas que nos permitan producir creativamente. No hay recetas ni reglas universales para esto, cada uno debe adquirir la capacidad de aplicación por sí mismo y a fuerza de trabajo, necesitamos espacios para acumular experiencia (hoy en día inexistentes), y no espacios de exclusión para algunos y de protección para otros.
Es imprescindible la formación de la conducta moral básica, así como también de una conciencia de la responsabilidad social y de la de autocrítica, hay que configurar y formar las capacidades necesarias para la acción autónoma, y una enseñanza orientada a
Ya es tiempo de ser sinceros; y de nada sirve decir cosas si no se acompañan con hechos.
Nos encontramos en un grupo de jóvenes, que hace tiempo nos venimos cuestionando sobre la forma en que se está viviendo. Somos concientes de lo duro que es vivir cada día, para la mayoría de los argentinos; por eso es necesario modificar el modo de vivir.
Queremos que todos los jóvenes se comprometan, al igual que nosotros, en armar foros de debate y así generar propuestas para el engrandecimiento de nuestra nación, y poder llevarlas a cabo. Debe ser una labor en conjunto, comprometiéndonos todos, sin aislarnos de
Todo parece utópico, pero no es así, se están percibiendo grandes cambios, y es hora de que alguien se comprometa en serio con
Queremos asegurar un acceso democrático y libre a todo grupo excluído del sistema. Logrando una democracia con participación de la comunidad que no se reduzca al asistencialismo.
Solamente podremos triunfar si nos comprometemos a trabajar en conjunto y a poder concursar ideas creativas y soluciones para problemas locales planteados.
La oportunidad de salir adelante está en las manos de todos.
[i] Claudio Savoia: “La generación realista”, revista Viva, Clarín, 2002, P. 19.
[iii] Las características fundantes de las condiciones de trabajo en Mc. Donalds, es la de disponibilidad horaria, un intenso ritmo laboral, flexibilidad funcional, laboral y numérica, integración identitaria con la empresa y extremada exigencia de implicación subjetiva en el trabajo. Ésta ingeniería organizacional busca impedir la constitución de colectivos laborales autónomos. José Seoane: “Eterna Juventud y Empleo Transitorio: las condiciones de la producción del trabajo en Mc. Donalds” en Revista de Estudios de la Juventud, Mayo I, Dirección Nacional de la Juventud, Noviembre del 2000.

GRUPO GRUPO IDEAS PARA LA ARGENTINA
Queríamos expresarles la dicha y el orgullo que nos desborda al ser partícipes de tan noble causa, como es el enaltecimiento de nuestra patria.
Inspirados en modelos incuestionables de patriotismo y valentía, creemos firmemente que es hora de llevar a cabo las obras necesarias para re-diseñar un proyecto de Nación.
Nos encontramos en una encrucijada en la cual la tergiversación de valores y supuestos parece condenarnos a un final irreversible.
Se supone que es el final de la Argentina como alguna vez la soñamos.
Vivimos una nostalgia constante al cuestionarnos lo que podríamos haber sido, sin prestar atención al enorme potencial que poseemos como nación.
La buena fe y las ganas de trabajar son las herramientas que poseemos para revertir esta conflictiva situación que afronta el país.
No todo está perdido, y somos cada uno de nosotros, a través de nuestras pequeñas acciones cotidianas, quienes lograremos transformar con esfuerzo las estructuras añejas y deterioradas que nos asfixian.
En virtud de la situación que atraviesa nuestro país, nos hemos propuesto no dejarnos avasallar por el discurso derrotista que tan en boga está en estos días, para analizar el diagnóstico y evaluar las soluciones que a nuestro criterio serían beneficiosas para el bien de todos.
Se mantiene un crecimiento económico sustancial y seguro de la producción y del empleo año tras año. Nadie queda al margen y sin ingresos.
Es
A grandes rasgos
La delincuencia y la convulsión de nuestra sociedad son producto de la pobreza y de una estructura de clases corrupta, que ignora o menosprecia a los pobres (Ej: dando soluciones represivas policiales, parches de corto plazo y sobre todo facilitando el confinamiento de individuos en tendencias criminales). No proporcionando una solución más humanitaria y probablemente menos cara que es acabar con la pobreza que induce al desorden social.
En este tipo de Sociedad Injusta se condena a la limitación, a carecer de vivienda, a la enfermedad, pero sobre todo a la exclusión, ésta última define la situación de la gran mayoría de los argentinos, manifestándose en un inmenso sector de personas que no tienen lugar en
Se esta tratando de extinguir la oportunidad de acceso a
El modelo económico al que acudieron nuestros representantes solo logró desproteger a los pobres y proteger a los grandes intereses.
Esta bien claro que hoy nadie se ha atrevido a postular nuevas estrategias de solidaridad y progreso social, de un cambio fuerte en lo cuál sea posible encarar “políticamente” la nueva situación de la economía mundial.
Desde hace tiempo la política se vio subsumida a la economía del país y ésta a las fuerzas económicas internacionales y por supuesto al beneficio de una élite.
La Argentina se encuentra en una crisis de objetivos, logros, dirigencia, perdida de valores, legitimidad y tutoría.
Los argentinos no nos sentimos protegidos. En términos durkheimianos reina un Estado Anómico. Lo que impera es el malestar, la desesperanza, el desempleo, el continuo descenso del nivel de vida de la población, una economía que se refleja en los Reality-Shows, el descreimiento de los discursos políticos, consecuencia de promesas anunciadas que luego son incumplidas en el momento que se ejerce el poder. Y la corrupción que merodea en las esferas del poder con plena impunidad, reflejando el estado actual de nuestra política, causando una representatividad en caída.
De nuestra parte, podemos perfectamente mostrar que un gran número de jóvenes, la clave para un mejor futuro, está migrando o reclutándose en la tecnicidad.
Se esta perdiendo el sentido al sacrificio y al arriesgarse por un mejor porvenir, tanto individual como colectivo. Lo que merodea en la mayoría de nuestras cabezas es la idea de que no importa corregir lo que esta mal, ya que es incorregible. La resignación de los adultos es entendible, no siendo así cuando se trata de jóvenes.
Los jóvenes de hoy hemos perdido toda esperanza de crecimiento y progreso, se nos esta quitando la oportunidad de formar una familia. Lo único que impera para nosotros es el saber como “zafar” o sobrevivir y no tener la posibilidad de adecuarnos al futuro que cada uno desea.
Para nosotros conseguir nuestro primer “trabajito” es un milagro, un primer empleo de tiempo parcial es un privilegio, y obtener un contrato por tiempo indeterminado es un sueño irracional.
Como consecuencia de esta realidad, la apatía política es el efecto que se manifiesta en muchos de nosotros. El vacío de liderazgo que aqueja a los partidos políticos, aumenta el desamparo, la incertidumbre y tiende a la pérdida de prestigio del régimen democrático y sus tambaleantes instituciones.
Lo que creemos es que no podemos dejar que la Argentina muera junto con la sociedad y cruzarnos de brazos, dejando que el libre mercado reinante solucione la catástrofe en la que vivimos. Pensar eso es caer en una vil utopía y mucho menos pensar en la figura del experto – salvador, que atiene a sus intereses de sus propios ideales. Nadie pone en duda que estos expertos saben, pero el saber no implica comprender.
Tenemos que dejar de creer en estos, porque la experiencia nos ha demostrado empíricamente que son un fracaso al igual que su Neoliberalismo.
Este sistema político y económico impuesto, es hoy día moralmente inaceptable e ineficiente para la sociedad.
De seguir así nos estarían hipotecando nuestro futuro.
Creemos que ya es hora de probar, disentir, crear, inventar nuevas alternativas con justicia social. Los electores quieren algo nuevo, es el tiempo del viento fresco de la iniciativa ciudadana. Tenemos que tener la ilusión de crear nuevos ideales para esta bella nación que nuestros antepasados han sabido construir con gran esfuerzo.
Hay que reconstruir las instituciones, democratizar al mercado, despojar la pura satisfacción de la economía, valorizar el trabajo, crear una fuerte relación entre el Estado, los sectores privados y las empresas sociales. Se debe lograr un equilibrio entre derechos y deberes ciudadanos.
Las empresas privadas tienen que comenzar a vislumbrar una responsabilidad social y no puramente de intereses sectoriales. No puede ser que el crecer en esta sociedad sea luchar contra el otro, esto es parte de un estado de naturaleza, (una guerra de todos contra todos para sobrevivir), que el fin de un país sea el ser competitivo, esto es un crecimiento irracional de una sociedad totalmente regresiva, se necesita COOPERACIÓN.
Hoy día la consigna parece ser el adaptarse, adaptarse a las fatalidades económicas, a las consecuencias de esas fatalidades, a la economía de mercado, a la especulación, a los efectos del desempleo y su explotación desvergonzada, a la política ultraliberal, a la competitividad, al sacrificio de todos en aras de la victoria de un explotador sobre otro. A la lucha contra el déficit de las cuentas públicas, o sea la destrucción progresiva de infraestructuras esenciales y la supresión programada de las protecciones y conquistas sociales. Adaptarse a las desregulaciones económicas, al cinismo de las conductas mafiosas, al traslado de empresas, a la fuga de capitales, los paraísos fiscales, las desregulaciones anárquicas y las fusiones enormes.
Debemos lograr un Estado Regulador, que fije las reglas y haga el control, no la gestión.
Un estado que permita liberar las fuerzas de la sociedad civil. Inteligente, que capture, que tenga la antena y perciba los problemas de la sociedad y los resuelva.
Se necesita un estado indispensable como instrumento para permitir a
Un estado que fije programas a largo plazo y bien controlados. Que rompa con todas las barreras burocráticas, que controle las empresas privadas en materia impositiva, despidos y monopolios; no un estado que las subvencione, les reduce las cargas sociales, primas y otros obsequios que no van acompañados de obligación alguna. Necesitamos un estado que priorice las necesidades reales de la sociedad en el presupuesto (Ej. Educación, Salud, Prog. Sociales) y sin excluir la posibilidad de aumentarlo si es necesario.
Y sobre todo un estado que logre velar por
Hoy aspirar al acatamiento de la Declaración con jerarquía constitucional, parece tender a una utopía delirante.
Se deben abandonar las reglas de juego impuestas del exterior y comenzar a armonizar nuestros intereses con los del resto del mundo. Lo importante es definir cuales son nuestros intereses y a quienes responden.
En la actualidad nadie desea y siente la política como un medio para poder llegar a un objetivo, un objetivo que nace desde lo más profundo del corazón, y es la solidaridad hacia el otro, la comprensión, la ayuda al más desprotegido. Luchar desde arriba para poder dar un cambio radical a la vida de los argentinos. Y no usarla para enriquecerse monetariamente, sino enriquecer el espíritu con alegría de que alguien más va a ser feliz. Se necesita recuperar la dimensión política humana, la política de corazón, el político que tenga claro respeto a la vida humana desde la concepción hasta
Este poder hegemónico en el que estamos insertos, nos exime de una moral cívica, de una cultura, una identidad nacional, nos roba la democracia.
Nos debe quedar bien en claro nuestra convicción y voluntad a encauzar una noble causa. Ya que por más que se descifren los problemas y sus posibles soluciones, sin convicción y voluntad de llevar a cabo un nuevo programa, se estará trabajando en vano. Paralelamente a estas se debe trabajar con las personas de ESPIRITU SUPERIOR que entiendan la justicia y no con PERSONAS ORDINARIAS que entiendan el interés particular.
Es sabido que toda buena causa genera un buen resultado y este principio lo debemos tomar como perpetuo, inmutable y constante, al igual que otro gran principio dicho por una gran persona que es el siguiente: “Mejor que decir es hacer y mejor que prometer es realizar”, este principio tiene que ser nuestro fin último, sino todo lo que se pueda escribir o proyectar se desvanecerá en papeles inservibles.
Por eso y con todos los obstáculos que se nos presenten, es nuestra convicción lograr cambiar el caos por un nuevo modelo y creencia de que todavía existe gente con ideales hacia el bien común. Va a ser fácil de lograrlo si hay unión, voluntad, objetivos, lealtad y perseverancia por una justa causa, este fin, este río con innumerables afluentes debe trasladar por su cauce los proyectos que hagan al bienestar general y que deposite en cada costa la confianza y el respeto que la gente necesita.
Sabemos que aquellos tiempos de sonrisas y felicidad volverán y está en todos nosotros comenzar a trabajar juntos para su logro, o sea el pasar de esa Sociedad Injusta a
Nuestro objetivo es comenzar a sembrar una nueva esperanza para que pronto se vea lucir en cada ciudadano.
La esperanza de vivir dignamente, seguro y feliz!!
Gustavo Fabián Alvarez, Coordinador del Grupo Ideas para la Argentina – noviembre 2001
Nacido en el año 1978 en Brasilia, Brasil (argentino nativo de acuerdo a la Ley del Servicio Exterior de la Nación n° 19.300). Pasó parte de su infancia en Beirút, Libano, París, Francia y Ginebra, Suiza. En esos años pudo recorrer la mayoría de los países europeos y conocer las diferentes culturas. En su adolescencia retorna al país donde concluye sus estudios en Buenos Aires, obteniendo la Licenciatura en Ciencia Política por la Universidad de Buenos Aires (UBA). Realiza Postgrado en Gestión y Control de Políticas Públicas de
Actual Director Operativo de Educación y Trabajo del Ministerio de Educación de la Ciudad de Buenos.
Fué asesor y evaluador técnico del Ministerio de Desarrollo Social de